Importantísima victoria del Villareal contra el Málaga en un partido que no se decidió hasta el último suspiro. Estos tres puntos conseguidos, más los resultados que se dieron entre el resto de equipos que luchan por conservar la categoría, permite al conjunto amarillo afrontar el último tramo de la competición con un colchón importante de puntos sobre el descenso. Pero vayamos por partes.
En el once inicial había algunas modificaciones respecto a los últimos partidos. Respecto al once inicial, jugó Martinuccio de inicio. El argentino aporta visión de juego y desequilibrio en la zona de finalización, y no acabó de comprender como no ha conseguido aún un puesto más importante en el equipo. También sorprendieron la baja de Joan Oriol, muy en forma en toda la temporada y que dejó su puesto a Catalá; y la presencia de Zapata en el lateral, aunque ya había juagado anteriormente en esa posición. Menos sorpresa causó la presencia de Camuñas en el equipo titular, jugador que por lo visto agrada mucho al entrenador, aunque personalmente no comparto esa decisión.
Empezó el partido con los dos equipos tanteándose, aunque el Villareal, bien asentado en el terreno de juego, cogió el mando del encuentro. La primera ocasión clara del partido fue para el conjunto de Lotina, cuando en el minuto 4 Senna estrelló en el larguero una buena jugada colectiva. Poco después se reclamó un penalti cuando en una carrera en un balón largo un defensa derribó a Martinucció, que había ganado la posición y había ingresado en el área. El colegiado no encontró punible la acción, aunque parecía claro el derribo para la grada local.
Poco a poco se fue difuminando el dominio del conjunto amarillo, y en el último tramo de la primera mitad el Málaga se hizo con el control del terreno de juego, aunque tampoco crearon ocasiones claras de gol.
| Los paraguas afloraron con la lluvia, dificultando la visión del partido. |
Empezó la segunda parte igual que había acabado la primera, con el Málaga dominando el esférico. Ese dominio se concretó en el minuto 65 de partido, cuando Cazorla batió a Diego López con un disparo raso. Como había anunciado el jugador no celebró el gol que marcó a su anterior equipo. Se le ponía cuesta arriba al partido a un Villareal que había perdido la iniciativa. El fantasma del descenso volvía a planear sobre el Madrigal.
| La afición de la que siempre será su casa no olvida a Cazorla. |
Los cambios fueron muy importantes. Marchena dio solvencia a la defensa y hizo algún que otro pase magistral. Nilmar dio un poco de velocidad final. Pero la revolución la aportó Hernan Pérez. El paraguayo es un jugador eléctrico y su aportación fue decisiva en los tantos que dieron la vuelta al partido. En el minuto 81 fue derribado por Kameni cuando había controlado un esférico en el área. Sancionada la pena máxima y la expulsión del guardameta, el equipo afrontaba de otra manera el tramo final del encuentro. Transformó el penalti Marcos Senna.
Con un jugador más en el terreno de juego y con ayuda de la afición, el equipo encerró al Málaga en su portería, aunque no se creaban ocasiones. Finalmente hubo de esperarse al minuto 94, cuando en un saque de esquina Hernan Pérez, que sería el jugador del partido, enganchó desde el borde del área un despeje del guardameta rival y lo envió al fondo de la portería. Todos los espectadores ayudaron a que el esférico impulsado por el paraguayo se colara en la portería. El estadio explotó en una muestra de júbilo colectivo que hacía tiempo no se vivía en la grada. Mucha tensión, nervios e incertidumbre se transformaron en una alegría desbocada que sólo un espectáculo como el futbol puede dar.
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